

LA NUEVA PRENSA cumple este mes una década de estar llegando a las manos de nuestros lectores, con información útil, educativa y orientadora. Por nuestro perfil editorial, septiembre es un mes especial porque se celebran las Fiestas Patrias Centroamericanas, el Mes del Migrante y el Mes del Niño.
La comunidad inmigrante en Costa Rica, particularmente la nicaragüense, celebra todas estas efemérides con el fervor de no perder sus raíces y también adaptándose y enriqueciendo con sus tradiciones culturales a este bendito país del que ha hecho su segunda nación, donde se trabaja, se construye y se aporta; donde nacen, crecen y estudian sus hijos.
Por eso hemos querido dedicar esta Edición Especial de Décimo Aniversario a esas abnegadas y valientes madres que día a día trabajan por sacar adelante a sus hijos, y que muchas veces cargan con el dolor silencioso de haber tenido que dejar a sus otros hijos en el terruño, al cuido de las abuelas siempre dispuestas. Pero esas madres saben sonreír, organizarse, defender sus derechos, elevar sus voces, como es el caso de la Asociación Enlaces Nicaragüenses y otros grupos de mujeres migrantes.
Son mujeres que han venido desde muy jóvenes, a contribuir con su fuerza laboral en los rudos trabajos de las cosechas agrícolas en Costa Rica; como trabajadoras del servicio doméstico, como cocineras, en el servicio al cliente de restaurantes y tiendas, y en diversos ramos más.
Las podemos ver cada quincena haciendo filas en las agencias de envío de dinero para enviar sus remesas a sus familiares en Nicaragua. Hay que visibilizar el gran aporte que ellas dan a Costa Rica y Nicaragua, a pesar de ganar los más bajos salarios.
Estas mujeres son madres de familias mixtas. Cien mil costarricenses han nacido de padres nicas. Miles de ellos han venido al mundo a través de un vientre nicaragüense. Por eso en esta edición les traemos una reseña de sus sueños y retos. Y en este proceso siempre estará de su lado LA NUEVA PRENSA, siendo vocera de sus vivencias y luchas.





