El poeta nicaragüense que acabó con la vida del dictador Anastasio Somoza García

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Alonso Mejía-LNP.

A finales de septiembre de 1956, el mundo se enteró con estupor cómo la Guardia Nacional de Nicaragua –una de las más represivas que han existido en América Latina-, hacía una cacería de opositores y los enviaba a la cárcel para ser torturados, o los hacía desaparecer. El motivo: unos día antes, la noche del 21 de septiembre, el General Anastasio Somoza García, quien gobernaba con mano de hierro el país desde hacía veinte años, caía abatido en la Casa del Obrero de León por los disparos que descargó contra su corpulenta figura el poeta leonés Rigoberto López Pérez.

Pascual Rigoberto López Pérez (1929 –1956), nació en el seno de una familia humilde. Era hijo de Soledad López y Francisco Pérez. Se afilió al Partido Liberal Independiente (PLI), formado por disidentes del oficialista Partido Liberal Nacionalista (PLN), de la familia Somoza, de la mano de José Constantino González.  Éste último había sido secretario del general Augusto Sandino, quien había combatido la intervención de los marines yanquis que ya habían ocupado Nicaragua entre 1912 y 1925, a petición del presidente conservador Adolfo Díaz, debido a las rencillas de los liberales y conservadores por el poder político.

Los marines regresaron en 1926, a raíz de la guerra de guerrillas que les impuso el General Sandino, y se marcharon en 1933, una retirada considerada en la actualidad una derrota militar por los mismos Estados Unidos.

Entre 1951 y 1956, López Pérez residió en el extranjero pero viajaba con frecuencia a Nicaragua y se ponía al corriente de la situación política interna. El 4 de abril de 1954 la Guardia Nacional (GN) había asesinado a sus compañeros Adolfo y Luis Báez Bone, junto con otros militares y civiles que querían emboscar al dictador Somoza.

EL PLAN

PARA LA HISTORIA. Última foto de Anastasio Somoza García con vida. (Foto tomada de La Prensa de Nicaragua).

Rigoberto pensaba que la única forma de acabar con la tiranía era ajusticiando a “Tacho” Somoza, como le decía el pueblo al dictador. El 17 de septiembre de 1956 llegó a Managua con el plan preparado. La tarde del 21 de septiembre la pasó con su madre, a quien le dejó una conmovedora carta de despedida. El 26 se dirigió a la Casa del Obrero donde se celebraba una fiesta a la que acudía Somoza, en la que se infiltró por mediación del hermano de su novia Amparo, el periodista Armando Zelaya.

Con un revólver Smith and Wesson calibre 38, el joven poeta de 27 años perforó el pecho de Somoza con cuatro de cinco disparos que hizo. Pero 54 balas de los escoltas del dictador le quitaron la vida de inmediato, mientras Somoza era conducido –en un avión que envió el presidente Dwight Eisenhower de Estados Unidos- al hospital militar estadounidense Gorgas en la zona del Canal de Panamá, donde falleció ocho días después, el 29 de septiembre, acabando así sus pretensiones de un tercer período presidencial.

LA REPRESIÓN

Después del ajusticiamiento, la GN arrestó a la madre y hermanos de Rigoberto López, Salvador y Margarita. El cuerpo de López Pérez, según la versión recogida por el teniente Agustín Torres Lazo en su libro La saga de los Somoza, fue llevado a Managua y enterrado cerca del actual Recinto Universitario Rubén Darío (de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua UNAN), para que su tumba no se convirtiera en santuario para la oposición.

La represión contra los opositores al somocismo también fue inmediata. Los testimonios de las redadas y las escalofriantes torturas y asesinatos dirigidas por el propio Anastasio Somoza Debayle, “Tachito” hijo, fueron descritas en libros como “Estirpe Sangrienta; los Somoza”, del periodista Pedro Joaquín Chamorro del Diario La Prensa, y en “Noches de tortura” del doctor Clemente Guido Chávez.

EL ASCENSO DE SOMOZA AL PODER

FORTUNA. Somoza, con el apoyo de Estados Unidos, consolidó su poder mediante la persecución política y la represión, y amasó una fortuna que convirtió a su familia en una de las más acaudaladas de toda Latinoamérica.(Foto internet).

Anastasio Somoza García (1896-1956), nació en San Marcos, Carazo . Era hijo del senador y hacendado cafetalero Anastasio Somoza Reyes y de Julia García. De joven viajó a Estados Unidos, aprendió inglés y se casó con Salvadora Debayle Sacasa, una mujer de la clase alta nicaragüense. Se inició como empresario con poco éxito, para luego pasar a involucrarse en la política. Asumió la presidencia de Nicaragua entre 1937 y 1947 y entre 1950 y 1956, además de mantener un grupo de gobiernos títeres entre sus dos períodos.

Tras la intervención de los Estados Unidos en Nicaragua a causa de las políticas nacionalistas del presidente liberal General José Santos Zelaya, Anastasio Somoza pasó a formar parte de la rebelión, logrando ganarse la confianza de los principales dirigentes estadounidenses en Nicaragua y ascendió rápidamente en la Guardia Nacional. Apoyó la campaña presidencial de Juan Bautista Sacasa, quien se vio presionado por el embajador estadounidense, Matthew E. Hanna, para nombrar a Somoza director de la GN.

Fue gobernador de León, cónsul de Nicaragua en Costa Rica y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Juan Bautista Sacasa. Siendo director de la Guardia Nacional, ordenó el asesinato del Héroe Nacional, General Augusto Sandino. Finalmente Somoza perpetró un golpe de Estado contra su tío político Juan Bautista Sacasa.

Somoza, con el apoyo de Estados Unidos, consolidó su poder mediante la persecución política y la represión, y amasó una fortuna que lo convirtió a él y a su familia en una de las más acaudaladas de toda Latinoamérica, mientras la tasa de analfabetismo sobrepasaba el 50% en la población empobrecida. La economía de Nicaragua para entonces, era eminentemente de agroexportación. Empresas norteamericanas invirtieron en transporte fluvial, minería, explotación maderera y en grandes plantaciones de banano. Con Somoza se fortaleció la oligarquía terrateniente, y se estableció el orden social a través de la represión política, coinciden los historiadores.

“EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA TIRANÍA”

Luego de la ejecución, el clan del dictador tomó las riendas una vez más: el puesto vacante sería ocupado por el hijo mayor, Luis Somoza Debayle, mientras el otro hijo, Anastasio Somoza Debayle, «Tachito», fue designado jefe director de la GN. Anastasio  hijo también llegó a ser presidente y corrió la misma suerte que su padre al ser ajusticiado en Paraguay en 1980, el día 17 de otro septiembre negro para el somozato.

Sin embargo, la suerte de los Somoza ya estaba echada, y la frase que en su carta le dedicó el poeta Rigoberto López Pérez a su madre de que su acción era “el principio del fin de la tiranía”, se cumpliría 23 años después, cuando el 19 de julio de 1979 la Revolución Sandinista apoyada por el pueblo nicaragüense, declaraba su victoria, y entraba  triunfante a Managua el día 20, finalizando así con casi medio siglo de dinastía somocista.

El 21 de septiembre de 1981 la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de la República de Nicaragua otorgó, mediante Decreto 536, el título de Héroe Nacional al poeta Rigoberto López Pérez.

 

Carta de Rigoberto López Pérez a su madre. (Extracto):

San Salvador, Septiembre 4 de 1956
Señora Soledad López
Leon, Nicaragua
Mi querida madre:
Aunque usted nunca lo ha sabido, yo siempre he andado tomando parte en todo lo que se refiere a atacar al régimen funesto de nuestra patria y en vista de que todos los esfuerzos han sido inútiles para tratar de lograr que Nicaragua vuelva a ser (o sea por primera vez) una patria libre, sin afrenta y sin mancha, he decidido aunque mis compañeros no querían aceptarlo, el tratar de ser yo el que inicie el principio del fin de esa tiranía. Si Dios quiere que perezca en mi intento, no quiero que se culpe a nadie absolutamente, pues todo ha sido decisión mía.

 

De Leonel Rugama* a Rigoberto López Pérez:

Rigoberto López Pérez

jugó hasta las seis de la tarde

y cuando se fue

limpiando la cara con un pañuelo

y las muchachas le hablaron para que continuara jugando

él dijo:

“tengo que ir a hacer un volado”.

*Leonel Rugama, poeta nicaragüense muerto en combate contra la dictadura somocista en Managua, el 15 de enero de 1970.