Noel Amílcar Gallegos-LNP.
Desde una bala que pasó a pocos centímetros de su humanidad disparada desde la estación policial de Carazo, durante las protestas de 2018, hasta las recientes amenazas de la jueza orteguista de Diriamba, han sido muchas las situaciones peligrosas y tensas con lo que ha tenido que lidiar el periodista Mynor García Núñez, como corresponsal del Diario La Prensa en este departamento de Nicaragua. Y es que este comunicador diriambino de 37 años, de tez morena, que usa lentes, de rápido andar y mirada vivaz, asegura que a diario sale a la calle a buscar historias con la convicción de ser amante de la justicia, y que su único objetivo es informar a la población, sin importar los riesgos que esta profesión conlleva.
Sus primeros pasos en el periodismo los dio en el canal nicaragüense 100% Noticias y en Canal 10, como pasante; luego incursionó al mundo de la radio, en programas de tendencias oficialistas y en medios locales. Después con ONG´s, al mismo tiempo que sus prácticas periodísticas las combinaba con la labor de conductor de microbuses interlocales a inicios de la década del 2000. Fue hasta hace un poco más de cuatro años que inició a trabajar a tiempo completo para La Prensa y el periódico Hoy, gracias al empuje de sus colegas Marisol Montenegro, Jessly Obando y Lucía Vargas.
Es hijo de Sebastián Antonio García y de Iris Dalila Núñez Hernández, quien falleció cuando Mynor tenía ocho años. Cuenta que su infancia no fue fácil, porque había momentos que llegaban a su casa con la incertidumbre de qué iban a comer al día siguiente, porque era una familia de escasos recursos económicos. Sin embargo, a pesar de la crisis que actualmente está viviendo el periodismo, asegura que si le corresponde no seguir en el medio, buscaría otra forma de ganarse el dinero para su sustento.
«A VECES TUVE QUE DORMIR EN LA CALLE EN MEDIO DE LOS MORTERAZOS».

“La experiencia que he obtenido en el periodismo ha sido enorme, de todo me ha pasado. Por ejemplo ahorita no me quieren dejar entrar a los juzgados, he andado bajo fangales, en lluvias, sol, polvo, he sufrido accidentes en mi motocicleta, me he quedado sin gasolina a medio camino, que la cámara se me mojó, agresiones y amenazas de familiares acusados en los juzgados, entre otras cosas que los corresponsales vivimos a diario. Durante la cobertura de la reciente crisis política, a veces tuve que dormir en la calle en espera del ataque de los paramilitares, en medio de morterazos, pedradas y balazos. Nunca tuve miedo de estar en esas coberturas, porque como periodistas sentís que la adrenalina toma tu cuerpo”, acentúa el comunicador.
“Lo que me satisface es saber que por alguna nota que me publicaron, se le pudo resolver algún problema a la comunidad y a veces la gente te agradece. Poder hacer un cambio en la sociedad me motiva a seguir ejerciendo. Aconsejo a los estudiantes de periodismo que se entreguen a su carrera y que la amen, y no por tu salario, sino porque estamos llamados a hacer un cambio en la sociedad, aunque se van a encontrar gente que le caemos mal porque atacamos la corrupción, las violaciones de derechos humanos y demás injusticias. Recuerden que nuestro deber es informar, denunciar y fiscalizar”, sentenció el periodista.
García lamenta la actual situación que vive el periodismo independiente de Nicaragua por el cierre de los espacios informativos de parte del Gobierno de Daniel Ortega, porque considera que se les viola el derecho constitucional de informar y el derecho a la población de estar informada.
“La militancia sandinista me ha amenazado a través de las redes sociales, pero gracias a Dios no he sido perseguido por la policía ni por paramilitares, pero esto no significa que no puede pasar. Solo una fanática orteguista de mi barrio me agredió una vez. Algunos colegas han sido asediados más que otros, muchos se han exiliado. Debemos aclarar que no es lo mismo un activista que habla cualquier cosa por las redes a un periodista con trayectoria, porque mucha gente jugaba a ser periodista e inventaban cosas y eso es peligroso. Ojalá que todo vuelva a la normalidad y que los verdaderos periodistas puedan ejercer en plena libertad”, subrayó.






