Relato de un miskito en el exilio sobre la persecución que sufre su comunidad en Nicaragua

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Noel Amílcar Gallegos-LNP.

En cierta ocasión, el periodista miskito Marlon Antonio Gamboa de 33 años, estando exilado en Costa Rica, fue objeto de racismo en su centro de trabajo. Entonces fue al baño, se puso frente al espejo y se preguntó: “¿Qué vine a hacer aquí?, ¿Qué hago aquí? Se soltó en llanto, mientras con ambas manos se sostenía la cara. Pero luego pensó en sus hijos y en su familia, respiró profundo, y con sus gruesas manos secó sus lágrimas. “No, no puede ser, tengo que salir de esto, voy a seguir luchando por mi familia”, se dijo. Este indígena nicaragüense relató a LA NUEVA PRENSA que ese ha sido uno de momentos más emotivos y duros que ha vivido en esta nación sureña desde que el año pasado se vino debido a la crisis político-social que atraviesa Nicaragua.

De profesión periodista, originario de Bilwi, Puerto Cabezas, Gamboa asegura que por el hecho de ser miskito sufrió mucha discriminación de su patrón en Costa Rica. “Por mi etnia, por ser indígena, muchas veces me insultaron y me trataban con palabras ofensivas, sin embargo no les ponía mucha atención a las agresiones verbales. Luego de ahí, trabajé reciclando basura para poder ganarme el sustento, y de lo poco que ganaba le mandaba a mis hijos. Tenía que clasificar bolsas en colores y calidad, me pagaban por el peso que tenía. Recuerdo que el primer día hice ocho rojos (8.000 colones), pero conforme  pasaba el tiempo ya ganaba más porque hacía más peso. Actualmente estoy en otro trabajo, en el área de armadura de una constructora”, comenta.

COMUNICADOR INDÍGENA. De profesión periodista, Marlon Antonio Gamboa es originario de Bilwi, Puerto Cabezas. (Cortesía).

Por muchos años trabajó para el Gobierno Regional de la Costa Caribe en el área de divulgación y prensa, como técnico y camarógrafo. Cubría todas las actividades y proyectos que se realizaban en las comunidades, pero también fue testigo de tragedias indígenas. Cuenta que en varias ocasiones tuvo que ver los cuerpos de niños y padres miskitos asesinados y calcinados por colonos. Afirma que ejercer el periodismo en esa región casi le cuesta la vida.

TRAGEDIA DE COMUNIDADES MISKITAS

“En una ocasión fui a cubrir una invasión de colones en Francia Sirpi (Waslala). Cuando llegué la gente estaba callada, entonces comencé a grabar, pero aparecieron unos encapuchados con armas de guerras como las del Ejército, con banderas rojas y negras (del partido sandinista en el poder), entonces me amenazaron de muerte. Uno de ellos ordenó quitarme la cámara o si no me matarían, pero logré escapar por monte. Ahí comenzó mi calvario, porque hasta la Juventud Sandinista (JS) me amenazaba por ser periodista miskito. Entonces tomé la decisión de dejar mi territorio. Estamos solos, hemos denunciado en la Corte Internacional de la Haya y Naciones Unidas pero no tenemos respuesta. A mi abuela le han quemado su casa cinco veces, y los colonos siempre dicen que nos van a dar plomo porque ellos mandan en Nicaragua. Es triste la situación de los miskitos”, sostiene el comunicador.

“Dicen que la población indígena del mundo es el cinco por ciento, pero los pueblos indígenas protegemos el 82 por ciento de la biodiversidad del planeta. Dicen que es demasiada tierra para tan pocos indígenas, pero son pocos indígenas protegiendo la tierra para que el mundo viva, a los pueblos indígenas nos están asesinando y nadie nos defiende. Les pido a los hermanos indígenas del mundo que nos unamos porque nos están acabando. Yo me uno al dolor que están viviendo los hermanos del pacifico (de Nicaragua) por la masacre gubernamental desde abril del año pasado, pero quiero que Nicaragua escuche sobre nuestra tragedia”, exhortó el miskito.

DRAMA. Casa miskita quemada por colonos. (Cortesía).

Al igual que Gamboa, muchos miskitos de Nicaragua se han visto forzados a abandonar sus territorios a causa de las constantes amenazas de exterminio que reciben  de colonos de otras partes del país, que vienen invadiendo sus tierras desde hace años, y esa situación que se ha venido  agravado cada día más.

A inicios de octubre de este año, un grupo de invasores se presentó a la comunidad de Mamaslaya, en Kukalaua, territorio de Prinzapolka, localizado en la Costa Caribe Norte de Nicaragua para sacar a los miskitos del territorio a punta de plomo. Tres comunitarios fueron asesinados. También hubo varias viviendas quemadas. Este ha sido el infierno poco conocido que esta comunidad nicaragüense ha vivido por años, donde muchos de sus habitantes terminan muertos o exiliados.