Nicaragua fue sede en agosto del II Encuentro Latinoamericano y del caribe de trabajadoras domésticas y migrantes, cuyo objetivo fue buscar estrategias en conjunto para defender derechos como el mínimo, la jornada de ocho horas y la social.
El pretende visibilizar la situación de stas trabajadoras a nivel de nuestros países, según dijo Andrea Morales, coordinadora de la Federación de Trabajadoras Domésticas y Oficios varios «Julia Herrera de Pomares» (FETRADOMOV), que organiza el evento.
Una de las principales preocupaciones a abordar en la cita regional será la violación de sus derechos laborales. «Cuando una trabajadora doméstica viaja sin documentos se le violan todos sus derechos laborales, recibe menos paga, no cuenta con social ni medidas de seguridad, y además reciben maltrato», aseguró la activista.
Los principales países donde emigran estas son Panamá, España y Estados Unidos. «el salario mínimo mensual que reciben en nicaragua es de 4.315 córdobas (unos 158 dólares)», explicó.
El convenio 189 de la Organización Internacional del T (OIT) establece los derechos y principios básicos de los trabajadores domésticos, y exige a los estados tomar medidas para a este gremio.
Nicaragua fue el primer país de América Central y el tercero a nivel en ratificar el convenio.
Datos:
Expertos calculan que existen 290,000 trabajadoras domésticas nicaragüenses, de las que 90,000 laboran en costa.
Se espera que del encuentro surja una alianza de trabajadoras de Centroamérica, américa latina y el caribe, a fin de elaborar una estrategia de abordaje de los problemas, ver los avances en las legislaciones a favor de estas y conocer los obstáculos.
Morales explicó que aunque hay Nicas que emigran a Panamá, España y Estados Unidos, FETRADOMOV no tiene datos estadísticos al respecto, porque las mujeres salen de nicaragua como turistas y luego se van quedando en el c.
Por su parte, María del Carmen Cruz, migrante nicaragüense y representante del sector en Costa Rica, explicó que independientemente de la condición migratoria y de las leyes que existen a favor del gremio en este país, donde hay un salario mínimo establecido, el costo de la es caro y los derechos laborales “se quedan en papel”.
No obstante, las domésticas no denuncian ni reclaman sus derechos, porque temen ser despedidas, aseguró.
Estado podría pagar parte del seguro de empleadas domésticas
El estado podría llegar a pagar, junto con los patronos, una parte de los seguros de salud y pensiones que se deben cancelar a las empleadas domésticas.
Esta es una de cuatro opciones que la caja analiza como parte de su interés por encontrar un modelo para elevar la cobertura contributiva en grupos laborales tradicionalmente excluidos de los beneficios de la atención en salud y pensiones.
Entre esos grupos están las trabajadoras domésticas, los empleados independientes y los dueños de microempresas.
La caja analizará las posibilidades, con miras a definir un modelo de aseguramiento en el 2016. las empleadas domésticas, calculadas en 152.354 personas, integran uno de los sectores laborales con más desprotección, sobre todo en cuanto a pensión, que cubre el régimen de invalidez, vejez y muerte (ivm).
Según datos de la caja costarricense de seguro social (CCSS), solo un 30% de ellas tiene seguro. un 44% de los trabajadores que integran parte de la población económicamente activa (pea) no cotizan para la institución.
La organización panamericana de la salud (OPS) había advertido a la institución sobre la necesidad de buscar más fuentes de financiamiento. recomendó, incluso, tomar en consideración los impuestos.






